
Rara vez un trailer muestra algo más que una serie de escenas editadas de manera trepidante y efectista destinada a impulsar al espectador a ver la película, que muchas veces resulta inferior al avance. Hace unos meses me encontré con el trailer de The Wrestler, al que llegué por el interés natural que despierta Darren Aronofski en sus fans, pero me encontré con algo más allá: dos minutos y medio de pietaje en el que una bestia enorme muestra un poco de la inmensidad de su altura, Mickey Rourke actuando mejor que como antes se había visto (lo cual ya es mucho decir). Presentí que un gran evento estaba por sacudir las pantallas.
En 1988, cuando me dedicaba a hacer trampas para colarme en los cines a ver películas para mayores de 18 años encontré una que me conmovió y asustó profundamente, Corazón Satánico (Angel Heart. Alan Parker, 1987), en buena medida por su atmósfera macabra, pero de manera principal por la angustiante interpretación de Rourke como el decadente detective Harry Angel, quien debe descender y atravesar un infierno más oscuro que el que su propia vida es para desentrañar un misterio de esos que deberían permanecer sin ser revelados. De inmediato me hice seguidor de ese actor que mostraba un aura ajena a lo que estamos acostumbrados a ver en el mundo.
El mismo año liga otra película exitosa, 9 ½ semanas, co protagonizada por Kim Basinger, un thriller erótico tan plano como exacerbado por el público y el buen Rourke se fue a los cuernos de la luna, sin embargo su nuevo status de sex symbol no fue una limitante para que entregara posiblemente su mejor actuación interpretando a Harry Chinaski, el eterno alter ego de Bukowski en la maravillosa Barfly, de Barbet Schroeder. Después de eso llegaron los excesos y “El Marielito”.
Dos deportes han sido motor en la vida de Rourke: el béisbol (el Mickey de su nombre artístico viene de Mickey Mantle, el legendario bateador ambidiestro de los Yankees de New York) y el boxeo, que siempre quiso practicar y que logró por fin hacer en
Allá por 2006 Darren Aronofski, curado de espanto luego del problema que resultó el proceso de La fuente, su anterior película, se paró frente a los ejecutivos de
Mickey Rourke, que estudió en el Actor´s Studio bajo la tutela de Sandra Seacat ofrece una actuación soberbia como un veterano luchador, en sus tiempos el máximo ídolo y ahora un apocado tipejo que vive en un trailer y trabaja en un supermercado. Él es su propio infierno. Pero un ataque al corazón le hace volver a las cosas importantes que ha dejado en el camino, su hija, el entristecido amor que comparte con una stripper (Marisa Tomei). Randy está decidido a volver por sus fueros, pero el camino de retorno será muy doloroso y tal vez no tenga destino. No quiero contar más, espero que vean la cinta y sientan la fuerza interpretativa de un actor que no le pide nada a Brando o Newmann, a la magistral presteza de un director que sabe manejar los sentimientos como un creador en el sentido amplio de la palabra.
Aún no he visto Milk, no se si la actuación del siempre preciso Sean Penn mereciera el Oscar, si es así, su interpretación debe ser algo increíble, la de Rourke es simplemente sublime.
Les dejo el trailer de la película, si no pueden (como yo) esperar hasta que las timoratas distribuidoras se decidan a correrla, pueden verla aquí.
Y para los que no hablan inglés, les dejo el trailer en español.
El Luchador
The Wrestler, USA/Francia, 2008
Dir. Darren Arnofski
Guión: Robert D. Siegel
Música: Clint Mansell
Fotografía: Maryse Alberti
Con: Mickey Rourke; Marisa Tomei; Evan Rachel Wood; Mark Margolis; Todd Barry

Hasta el fin de la primera parte, donde se consume la vampirización de Luisa, la película lleva un ritmo conciso que la vuelve hipnotizante –valga la referencia- hasta que Santo, decidido a mostrar la valía de su descubrimiento, toma de la cueva del villano un medallón que es media clave para conducir al tesoro a que hace referencia el título y a partir de ahí la trama se torna en la más clásica del cine fantástico de luchadores, es decir, peleas por doquier y un enfrentamiento entre el invencible Santo y el luchador Atlas para definir quien se queda con la totalidad de la clave, el mero mole de la máxima estrella del encordado de todos los tiempos pues.
El 5 de febrero se cumplen 25 años de su muerte física, apenas unos días después de que en el programa Contrapunto nos dejara ver su rostro, tal vez como una anticipación a su deceso; suceso que a la postre debo decir que me marcó de por vida. Por ello he elegido esta película -leyenda de la leyenda- a manera de ofrenda para un hombre que es en sí mismo leyenda, uno que nos ha dado mucho más que cualquier caudillo de nuestros tiempos: la capacidad de soñar que este mundo está a salvo gracias a un protector perceptible, alguien que puede ser nuestro vecino, alguien en quien podemos confiar.