domingo, 22 de marzo de 2015

Güeros




El pulso del cine mexicano continúa siendo discordante. Mientras la creatividad en las propuestas se sigue ampliando, el mercado permanece contraído por la inequidad en la difusión, distribución y exhibición de las cintas realizadas en el país. Por ello cada que una película con calidad consigue entrar en las salas comerciales, es menester participar en su difusión, y en el caso de Güeros, el asunto se vuelve imperativo.
Güeros es una película imperfecta. Como muchas ópera prima, la de Alonso Ruizpalacios tiene una multitud de virtudes con varios peros que sin embargo la vuelven más humana. Es un filme vivo, latente.
Tomás es un adolescente problemático, enviado por su agobiada madre a pasar una temporada en la Ciudad de México con su hermano Federico, mejor conocido como “Sombra”, quien vive en el departamento de un multifamiliar con su amigo Santos; ambos se encuentran en un estado límbico por una huelga en la UNAM -en la cual estudian-, no participan en ella, no son esquiroles, nada; simplemente dejan hacer y pasar sin mayor esfuerzo, no hay nada trascendente en su vida. Tomás sin embargo descubre que Epigmenio Cruz, héroe anónimo del rock mexicano y el vínculo sostenido junto con su hermano en torno la figura paterna, se encuentra al borde de la muerte. A partir de este suceso, la acción deriva en una suerte de road movie por los infinitos vericuetos de la Ciudad de México, ese cálido Leviatán sobre el cual nace y gira la vida del país. Y es precisamente la figura de Epigmenio (Que un día hizo llorar a Bob Dylan) tal vez el acierto más grande; es el fin último de la búsqueda del tesoro, pero los espectadores no sabemos nada más allá de su nombre y datos dispersos que se van acumulando hasta llegar al clímax en el encuentro, resuelto de una manera digna de ser aplaudida.
La anécdota mínima es aprovechada por el director para establecer un discurso amplio sobre temas diversos: la juventud, la acción política, la producción cinematográfica, la literatura, la ciudad como campo inagotable. Son precisamente sus cualidades polisémicas las que enriquecen la trama y hacen menores las fallas; si sigue por ese camino, Ruizpalacios está llamado a ser un cineasta protagónico dentro de su generación, su capacidad de síntesis así lo demuestra, esperemos que esta permanezca.
La película abreva de la propia historia del cine mexicano, podemos encontrar huellas  del viaje iniciático y amoroso por el DF de Los Caifanes (Juan Ibáñez, 1966); la introspección de los filmes de Ignacio Ortiz; el onirismo de El sueño del caimán (Beto Gómez, 2001); el sentido del tiempo de Fernando Eimbcke y muchos otros ejemplos nacionales, a los cuales me remito porque Güeros es una cinta, franca, abierta y certeramente mexicana.
Por el otro lado, pierde en credibilidad por tropezones como huecos en las personalidades de los personajes o el rompimiento de la cuarta pared en la secuencia en que aparece “el Oso”, famoso activista de la huelga de la UNAM de 1999, o la exagerada –aunque divertida- autocrítica del cine mexicano, detalles que el director debe pulir para su próximos proyectos, y conservar las cosas memorables como la fotografía de Damián García, que en sí misma construye un soporte narrativo original, influido por la nouvelle vague, rico en propuesta, o la participación musical de Tomás Barreiro, quien consigue con su música y arreglos a Agustín Lara uno de los soundtracks más  memorables de nuestro cine en los años recientes.
Como road movie funciona en varios sentidos; en el tráiler oficial reproducen un comentario que en este sentido dice haber más valía en el trayecto que en el destino, puede ser, pero también a la inversa, las lecturas posibles son múltiples y por ello está situada en un tiempo no delimitado, puede ser ahora, haber ocurrido antes, suceder posteriormente a nuestro tiempo, que este, al fin y al cabo, transcurrirá pese a nosotros mismos, en la urbe o en la zona conurbada, en los cuatro puntos cardinales.

Durante su participación en festivales internacionales en 2014, Güeros ha cosechado un palmarés impresionante: Mejor Ópera Prima en la Berlinale, triunfos en Jerusalén, Palm Springs, San Sebastián, Tribeca, Afi Fest, Los cabos y Morelia. El 20 de marzo inicia su recorrido en la cartelera comercial, hay que ir a verla, es una grata experiencia, aprovechemos el buen cine mexicano. 

Güeros (México, 2014)
Dirección: Alonso Ruizpalacios
Producción: Coria Corial, José Felipe
Fotografía: Damián García
Edición: Yibran Assaud, Ana García
Música: Tomás Barreiro
Diseño de producción: Sandria Cabriada
Intérpretes: Tenoch Huerta, Sebastián Aguirre, Ilse Salas, Leonardo Ortizgris, Alfonso Charpener


lunes, 29 de diciembre de 2014

2014, mis favoritas



Algo que habría que destacar del cine que pude ver en este año es la forma en que el lenguaje cinematográfico va evolucionando de la mano de directores cuya capacidad imaginativa y talento consolidado propone y desafía al resto de realizadores en el mundo, por fortuna estamos siendo testigos de ello.
Debo quejarme, por otro lado, de la complejidad para ver cine mexicano fuera de la capital del país, un problema serio que no le importa en absoluto a las autoridades en materia de cultura, por lo menos eso puedo asegurarlo para el caso de San Luis Potosí, donde este año quedó clara esta dejadez e irresponsabilidad.
Y bueno, en esta ocasión pongo sólo el listado de mis favoritas sin comentarios, para invitarlos a que los escuchen a través del podcast de Sonido Directo donde hablamos de estas y otras cintas. Va, como siempre, sin jerarquía y en estricto orden alfabético.

Birdman, o la inesperada virtud de la ignorancia
(Birdman, or the unexpected virtue of ignorance)Alejandro González Iñárritu. USA 2014
Diplomatie
Volker Schlöndorff.  Francia 2014
El lobo de Wall Street
(The Wolf of Wall Street) Martin Scorsese. USA 2013
El viento se levanta
(Kaze tachinu) Hayao Miyazaki. Japón 2013
Frank
Lenny Abrahamson. UK 2014
Interestelar
(Interestellar) Christopher Nolan. USA 2013
La imagen ausente
(L’image manquante) Rithy Pahn. Camboya 2013
Obediencia perfecta
Luis Urquiza. México 2014
Vamos a jugar al infierno
(Jigoku de naze warui?) Sion Sono. Japón 2013
Vivir es fácil con los ojos cerrados
David Trueba. España 2013

Menciones honoríficas: El gran hotel Budapest, de Wes Anderson; Guardianes de la galaxia, de James Gunn; La plaza, de Jeahne Noujaim y Bienvenidos al fin del mundo, de Edgar Wright

miércoles, 24 de diciembre de 2014

Recordar la mirada




Uno de los grandes placeres cinéfilos es volver con cierta frecuencia a películas vistas a lo largo de la vida, y hacerlo ya sea por cuestiones laborales o por mero goce, por la fascinación que siguen ejerciendo en uno y la re confirmación del amor al séptimo arte. Revisando mi diario del año en Letterboxd pensé en hacer una pequeña lista para compartir y recomendar, aprovechando que en estas fechas pasan la peor programación posible en la televisión; que mejor que invertir el tiempo recordando o descubriendo estas joyas. Selecciono aquellas que son fáciles de conseguir y no incluyo otras que obsesivamente vuelvo a ver tantas veces al año que no me creerían la frecuencia, como El Padrino I y II o Los Caifanes.

Fresas salvajes
Smultronstället. Ingmar Bergman. Suecia 1957
El viejo y solitario profesor Borg viaja a Estocolmo para recibir un reconocimiento por su trayectoria. El camino estará poblado de sueños, de recuerdos y revelaciones sobre su persona, es una travesía para reencontrar su alma. Una de las películas más “ligeras” de Bergman en el sentido del planteamiento lineal de su historia, sin embargo a la vez una de las más complejas si nos detenemos a contemplar e interpretar paso a paso la reflexión propia del director acerca de la vida y la muerte.
La fiesta inolvidable
The party. Blake Edwards. USA 1968
Hrundi V. Bakshi, interpretado por Peter Sellers, es un actor cuyas cualidades histriónicas son nulas, por esto se gana el rencor del productor de la película que estaba filmando, pero es invitado por error a una exclusiva fiesta en la casa del mismo mismo, con las previstas consecuencias: zapatos y codornices –ya cocinadas- que vuelan, camareros borrachos, alberca y hasta un elefante en la fiesta más divertida jamás filmada. Tal vez la mejor película de la dupla Edwards-Sellers.
La noche de la iguana
The night of the Iguana. John Huston. USA 1964
Un pastor norteamericano expulsado de su congregación termina de chofer de camiones para turistas en Puerto Vallarta, México. Presa del alcoholismo debe enfrentarse a un nuevo viaje en el que lidiará con un grupo de solteronas puritanas, una jovencita seductora, una pintora trashumante y una hostelera mordaz. Si el nombre del director no les es suficiente, agreguen a Richard Burton, Ava Gardner, Deborah Kerr y la fotografía de Gabriel Figueroa.
La profecía
The omen. Richard Donner. USA 1976
Si algo supo hacer bien Donner en su carrera es el cine de mero entretenimiento, y le salía bien, igual que las series de tv (a él le debemos momentos memorables de El superagente 86 y La isla de Gilligan). La profecía no es sólo su filme más logrado, sino uno de los mejores de terror del cine norteamericano. La actuación de Harvey Stephens como el niño que es la encarnación del Anticristo es memorable… y aún escalofriante.
La última noche de Boris Grushenko
Love & Death. Woody Allen. USA 1975
La mejor comedia de Woody Allen y ya con ello no habría más qué decir, si tuvieran que creerme a mí. Pero el mismo Allen lo ha dicho. Una locura en la que se mezclan dos pasiones y constantes allenianas: la literatura rusa clásica y el cine de Ingmar Bergman.
Lake Tahoe
Fernando Eimbcke. México 2005
Juan trata de huir del dolor y el sinsentido de su vida familiar y en el camino se encuentra con otras personas y otros mundos, a la manera de un Principito existencialista. Con un sentido del humor más críptico que el de Temporada de patos, Eimbcke reflexiona sobre la muerte y las relaciones interpersonales de una manera brillante.
Los siete samuráis
Sichinchin no Samurai. Akira Kurosawa. Japón 1954
Una historia épica como pocas se han filmado, todo en ella es grandeza, ya sea visto desde el punto de vista de la calidad artística o de la epopeya de acción. Un disímbolo grupo de samuráis trata de proteger una pequeña aldea del acoso de una banda de ladrones. Una película que ha influenciado a los mejores directores de la segunda mitad del siglo XX y sigue vigente.

Río rojo
Red River. Howard Hawks. USA 1948
Uno de los grandes westerns y una oda a la insensatez. Tras la guerra de secesión un duro vaquero –John Wayne, quién si no- se aventura a mover diez mil cabezas de ganado de Texas a Missouri. Un filme que capta la esencia de un género y un creador no habituado a este. Y un entretenimiento que da emociones a cada momento.
Tierra, la película de nuestro planeta
Earth. Alastair Fothergill y Mark Linfield. UK 2007
La vuelta al mundo en cuatro estaciones. La mejor de las películas en favor de la ecología que se ha filmado a la fecha, libra con habilidad el fatalismo y nos lleva a una seria reflexión sobre nuestra relación con la naturaleza sin maniqueísmos, aunque no exenta de momentos conmovedores y divertidos. Un documental que debemos reflexionar y –sobre todo- mostrar y poner como ejemplo y argumento a las nuevas generaciones, a quienes van a heredar el planeta.